• Bettina Russian

Gelmersee, un destino para aventureros

Desde su impresionante funicular hasta el sendero que rodea su lago azul turquesa, Gelmersee es un destino ideal para quienes disfrutan los retos y la aventura, en medio de un paisaje natural inolvidable


El sendero alrededor del lago tiene 4.5 km

Al poco tiempo de habernos mudado a Suiza vi un video en redes sociales de un funicular abierto inclinadísimo, en las altas montañas del cantón de Berna. Las imágenes me engancharon, así que agregué este destino a mi lista interminable de lugares para visitar en Suiza. En junio 2019, finalmente planeamos el viaje con unos amigos y pasamos un día increíble de senderismo, lago y picnic.

El funicular sube de Guttannen (Grimselstrasse, 3864 Guttannen) a Gelmersee, un embalse que forma parte de un depósito hidroeléctrico construido en 1932. Este funicular -que tanto me había impresionado- era usado para transportar a los trabajadores y para llevar materiales de construcción pesados a la presa Gelmer. Ahora, es un medio de transporte turístico.

Las imágenes que también vi de Gelmersee, con su agua azul turquesa, ríos y cascadas, me impresionaron aún más que el funicular, así que no dudamos ni un segundo en visitarlo. Lo primero que hicimos fue comprar con antelación los boletos ida y vuelta del funicular a través de www.grimselwelt.ch/en. Solo tiene 24 puestos, así que es prácticamente indispensable hacerlo.

El boleto de adulto ida y vuelta cuesta 32 chf (no aceptan Half Card). Reservamos el ascenso a las 10:36am (sube desde las 9am) y el descenso a las 15:12pm. Salimos de Zug a las 8 am aproximadamente, y tuvimos tiempo suficiente para estacionar el auto, canjear las entradas en la oficina (indispensable 15 min antes de la salida) y caminar por el puente colgante, que ofrece una vista fantástica de la cascada de Handeck. Este puente conecta el Hotel Handeck (con restaurante y parque infantil) con la estación inferior del funicular Gelmer.

Listos para esta aventura, subimos al funicular más inclinado de su tipo en Europa (con una inclinación de hasta 106%) y disfrutamos de las vistas durante el ascenso de 12 minutos más o menos. Al llegar al lago -ubicado a unos 1860 metros sobre el nivel del mar- nos enamoramos de él a primera vista.

Comenzamos el sendero de solo 4.5 km desde la izquierda y dejamos el puente para el final del trayecto, que supuestamente nos tomaría dos horas. Realmente nos tomó unas 4 horas caminarlo (incluyendo algunas paradas cortas para descansar, tomar agua, tomar fotos y un picnic de 40 minutos aproximadamente).

El sendero no tiene grandes subidas o ascensos, por lo que se considera de categoría intermedia o moderada. Sin embargo, para nosotros fue difícil. En primer lugar, porque para ese entonces no estábamos acostumbrados a hacer mucho senderismo; en segundo lugar, porque no usamos zapatos de hiking; y, en tercer lugar, porque mis hijos tenían 3,5 años y 5 años, y tuvimos que ayudarlos muchas veces en el camino. De hecho, nunca les soltamos las manos. Así que consideren hacer este recorrido solo si sus hijos son mayores de 6 años y les gusta caminar.

Al empezar te das cuenta de que las vistas del lago y sus montañas rocosas se van superando unas a otras. ¡Que belleza de paisaje! Nos sentimos realmente pequeños en medio de tanta belleza natural. Esto nos dio fuerza para seguir adelante y para terminar la vuelta al lago, a como diera lugar.

En general, el camino es estrecho, de tierra y piedras. De hecho, una gran parte del sendero está cortado dentro la pared de roca. Al llegar a la cascada, bajamos e hicimos un picnic a la orilla del lago. El lugar es perfecto para descansar un rato y meter los pies en el agua helada. ¡Nadie del grupo fue suficientemente valiente como para meterse completo!

Después de nuestro picnic cinco estrellas, subimos otra vez hasta el sendero y seguimos caminando. Al poco tiempo nos encontramos con la parte más difícil de todo el recorrido. Se trata de una sección corta que bordea un acantilado, con una fuerte caída hacia el lago a un lado. Este segmento tiene una cuerda para agarrarse y solo puede pasar una persona a la vez, así que asegúrense de esperar a que pase el tráfico contrario. Si sufren de vértigo, este sendero no es para ustedes.

Sanos y salvos continuamos caminando y pasamos una cascada bellísima. Cuando fuimos no estaba el puente para cruzar (no me pregunten por qué…), por lo que nos tocó pasar el rio saltando unas piedras. Tuvimos que cargar a los niños porque las piedras estaban muy mojadas y podrían resbalarse. Además, el espacio entre una y otra era considerable.

Luego de pasar ese último susto, el sendero se volvió mucho más sencillo. Así que nos relajamos un poco y admiramos una vez más el paisaje, hasta llegar al puente que cruza la presa y que lleva a completar el circuito alrededor del lago.

Al llegar, tuvimos que esperar más o menos una hora para poder bajar porque de manera repentina se formó una tormenta con fuertes vientos y lluvia, algo que obviamente no teníamos previsto (no olviden llevar un sweater o abrigo para la lluvia, en las montañas el clima puede varias rápidamente).

Apenas el clima mejoró, nos montamos nuevamente en el funicular abierto más inclinado de Europa. Algunas nubes se fueron abriendo y pudimos disfrutar una vez más de esas hermosas vistas de las altas montañas del cantón de Berna. Así, completamos un día repleto de retos, aventuras y paisajes que nunca olvidaremos.


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Sobre mi

Periodista venezolana. Madre de dos aventureros: Isabella y Gianluca. Y esposa de Italo, mi cómplice de aventuras. Actualmente residentes en Suiza. 

 

Espero que mis textos y fotos te motiven a vivir de viaje. ¡Bienvenido!

Bettina Russian

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